Reseña - The Big Lebowski / El Gran Lebowski
Primera impresión: 7/10
Impresión actual: 8/10
Hay algunas películas que se entienden (o se disfrutan) estando drogados, fumados, borrachos o con alguna sustancia en el torrente sanguíneo…
Y luego, hay películas que no se entienden de ninguna forma, hasta bien entrada (o terminada) la trama de la película misma. Y me refiero a más de 1/3 de la película, siendo una película que dura 1 hora y 57 minutos aprox. En resumidas cuentas, habiendo pasado más de 30 minutos, si no entiendes la trama de la película, tranquilidad, que tampoco la entendí a la primera… y tuve que recurrir a Wikipedia, eventualmente.
Esa fue mi primera impresión sobre El Gran Lebowski, donde Jeff Bridges (Crazy Heart, TRON, Iron Man, Tron: Legacy) retrata a Jeffrey Lebowski, más conocido como “The Dude” o “El Fino” (en su traducción de español castellano). La trama trata sobre un hombre soltero y holgazán de mediana edad (Lebowski), que se ve metido en múltiples complicaciones, en una California de finales de los 90’s, producto de que otro hombre de apellido Lebowski (adinerado, anciano y condecorado de múltiples honores; interpretado por David Huddleston, actor estrella de películas western), se ve envuelto en disputas económicas y sociales. Aquello causa que el vago Lebowski sea perseguido por tres lados distintos, pero con la intención de deshacerse de él, en uno de esos tres frentes, debido al problema económico del viejo Lebowski (distinto del vago Lebowski). “The Dude” Lebowski busca la ayuda en sus amigos, Walter Sobchak (John Goodman) y “Donny” Kerabatsos (Steve Buscemi) para salir de los problemas que se le presentan, pero la trama de comedia negra se complica, al involucrar drogas, alcohol, problemas de comunicación y planes mal elaborados, de parte de “The Dude” Lebowski y Walter.
El personaje de Bridges es un hippie, soltero, vago, desempleado y vive del momento. Se confunde con sus propios argumentos y sus amigos hablan de 20 temas, al momento de que The Dude habla de UN solo tema. Su personaje pasa y salta de una tranquilidad muy a lo Hakuna Matata a la exasperación y desesperación total cuando se reúne y tiene escenas con su amigo, Walter Sobchak (interpretado por el legendario John Goodman, quien, en ese entonces, ya era una leyenda cinematográfica), quien no para de hablar sobre la guerra de Vietnam (conflicto cuyo personaje participó. Ficticiamente, obviamente), la religión judía, jugar bolos y perder el hilo de la conversación del Lebowski de Bridges, lo cual, lo desespera a él y a parte de la audiencia.
La película, vista en primera instancia, tiene reveses de cámara, trama y guion, que te podrá confundir profundamente.
MÚSICA: cae como anillo al dedo. No cae en ninguna categoría: ni muy “de volados”, ni muy explícita, ni muy reconocida, ni muy underground. Tiene ciertos matices de rock, funk, country (la película incluye mucha música country), música instrumental, clásica, música latina, jazz y punk rock. Se adecúa frente a las escenas que hay en la película. Si hay una alucinación como un musical o volando sobre California, hay una música muy psicodélica. Si hay una escena tranquila, hay jazz o música instrumental-clásica (incluso, aparece la canción latina “Oye como va” de Carlos Santana, tras una de las escenas de mayor tensión de la película. Desconozco si fue para bajar la tensión en la trama y la audiencia, o si fue para remarcar la tranquilidad de Lebowski ante tal situación). Puntuación: 8/10
ACTUACIÓN: impecable en cuanto al hippieLebowski de Bridges, el anciano Lebowski de Huddleston y el exasperante Walter de Goodman. Bridges da una serie de actitudes relajadas que marcan un estereotipo y dibuja una línea sobre lo que es “ser vago” y “ser hippie” al mismo tiempo, despreocupado totalmente de la vida y viviendo el día a día, sin importarle mucho su apariencia o incluso, si le meten la cara al excusado, choca su auto o se lo queman. No es de extrañar que el personaje de Bridges marcara una línea tan alta en el cine (aun con la ambigüedad de la película misma), que incluso en películas como Avengers: Endgame, Tony Stark hiciera referencia al Lebowski de Bridges con un Thor de apariencia despreocupada, sucia y relajada, con lentes oscuros y mucho pelo en la cabeza. Por otra parte, Walter de Goodman es un personaje exasperante: causa nervios y desesperación a Bridges y a la audiencia con su insistencia por traer al tema la guerra de Vietnam, los derechos constitucionales y civiles de Estados Unidos, conocimiento de series y películas que pocos conocen, mandar a la (literal) chingada, una y otra vez, al personaje de Steve Buscemi, “Donny” Kerabatsos, pero trae entretención y ansiedad a la trama, toda la ansiedad que el Lebowski de Bridges le falta traer en escena. Con respecto a los enemigos o aliados circunstanciales del hippie Lebowski, los enemigos son demasiados como para reseñar su actuación y en cuanto a sus aliados circunstanciales, solo podemos enfocarnos en Julianne Moore, quien en la película es la hija del “gran” Lebowski (el adinerado), Maude Lebowski. Su actitud de mujer empoderada, misteriosa, multifacética y, de cierta forma, “preocupada” por Lebowski se retrata a la perfección, como una mujer poco aterrizada a tierra en cuanto a empatía, pero sabiendo muy bien lo que ella quiere en su vida. Puntuación: 8/10
GUION: suele ser redundante y no hay mucha inteligencia en cuanto a lo complicado que pueda ser hacer un guion. Literalmente, la película trata de un hippie que lo confunden con un hombre adinerado y de cómo él y sus relajados amigos tratan de arreglárselas para sacar de aprietos al Lebowski hippie, mientras muchas personas lo buscan, lo maltratan, lo hieren, lo drogan o provocan daño a su propiedad (casa y auto). Sin embargo, las conversaciones entre Bridges y sus amigos son, literalmente, mandarse puteadas porque no se solucionan sus problemas y cada vez, hay más y más personas tras él. Puntuación: 7/10
CINEMATOGRAFÍA: Enfocada a las personas, sus caras, incluso desde un plano relativamente lejano. El uso de pantalla verde (en esos días) no es muy bueno, pero tampoco abusan de ello (literal, la habrán ocupado… ¿unas tres, cuatro veces?) en lo que corresponde a una película de casi dos horas, en los 90’s; por tanto, si deberán de criticar a la película, debe ser más al guion y su complejidad que a la cinematografía misma. Los personajes guían la cámara, las acciones de los personajes guían la cámara y puede ser algo sumamente serio, como una alucinación del hippieLebowski, que van desde volar sobre California hasta un momento del tipo “musical” sobre bolos, Julianne Moore y alemanes nihilistas que lo amenazan con hacerle daño físico. Puntuación: 10/10
En resumen, El Gran Lebowski es una película que, en su momento, era tan mala que fue despreciada por la crítica, aunque le fue bien en la taquilla (presupuesto: 15 millones, recaudación: 17 millones en USA + 46.5 millones en todo el mundo = 63.5 millones en total).
Hoy, es considerada una película de culto, casi como diciendo “es tan mala (y complicada) que es buena”. Aunque es complicado entenderla al principio, después de la primera hora, se entiende la trama, se aprecia la cinematografía y dirección de cámara y, si eres fan de la música, es indispensable buscar la playlist de la película.
En lo personal, el Lebowski de Bridges es un personaje a imitar en cuanto a estar tranquilo, ser y actuar, pero, sobre todo, por su actitud de “me importa un carajo todo”: no pelea, no discute y si lo hace, es porque algo realmente le molesta. No explota como el personaje de Goodman y solo lo hace ante el personaje de Goodman. Dicho Lebowski es un personaje despreocupado y tranquilo, digno de entenderlo como un espíritu animal, pero es humano. Imitable en actitud, pero no en apariencia sucia y poco presentable. Lo único que puedo rescatar de su presentación es su pelo y su barba: un pelo tan largo y posiblemente, bien cuidado como las modelos en los comerciales de champús y acondicionadores.
DIGNA DE VERSE, aún con lo complicada que es.
- ReViewer World Critic
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