Reseña – El viaje de Chihiro / Spirited Away

 Primera impresión: 8.0/10

Impresión actual: 9.8/10
En una época como la nuestra, la cultura japonesa ha tomado gran peso, no solo desde su historia, su educación, el comportamiento o incluso, el idioma de su gente (que, en opinión de este crítico, es preciso para palabras y momentos específicas de la vida), sino que, desde su arte y las formas artísticas en las cuales, se podría desenvolver cualquier forma de arte y cultura artística de Japón. Gracias a películas como ésta, podemos ver las cosas con otros ojos, adentrarnos en un mundo como el de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Caroll y sin ningún ánimo de copiar o plagiar la adaptación animada de Disney, poder ver un mundo maravilloso, carente de orden lógico, pero que existe bajo SU propio orden.
Películas como El viaje de Chihiro (o Spirited Away, en su traducción al inglés) del 2001, nos permiten adentrarnos a la cueva del conejo blanco y encontrar un mundo completamente nuevo (incluso distinto al de Alicia): uno donde, no importa la edad, género o cultura que el público tenga, permite al espectador sentir esa magia fantástica que cualquier niño podría sentir (y/o haber sentido de pequeño), al vivir y disfrutar su vida como niño. Es decir, ver esta película INDUDABLEMENTE te hará sentir como un niño, no importa cuál sea la edad que tengas al verla.
TRAMA: Chihiro está mudándose de casa, algo que, a diferencia de sus padres, no le entusiasma mucho, demostrando falta de ánimo y mal humor. Después de que sus padres tomen otro camino más corto al normal (para llegar a su nueva casa antes), encuentran un túnel que los lleva a un pueblo que, según su padre, podría ser un “parque de atracciones abandonado” (símbolo de la apuesta económica de Japón, que posiblemente quebró, al poco tiempo de inaugurarlo). Explorando para encontrar a alguien, encuentran un valle y un pequeño río, donde, no muy lejos del río, hay puestos abandonados, pero llenos de comida fresca, algo que sus padres no dudan en disfrutar de inmediato. Nerviosa, Chihiro busca algún habitante en el lugar, pero no encuentra a nadie, salvo a Haku, un muchacho misterioso que le alerta sobre los peligros del lugar, advirtiéndole que se marche junto a sus padres. Rápidamente, anochece y Chihiro, cuando va a buscar a sus padres, los encuentra convertidos en cerdos, a medida que la ciudad va cobrando vida, con faroles encendiéndose y espíritus apareciendo. Pronto, se da cuenta que no hay forma de volver al túnel desde donde llegaron, producto de que el río que atravesaron, entre el túnel y la ciudad, se volvió un océano y que su cuerpo comienza a desaparecer. Haku reaparece y le ayuda a volver a la normalidad, pero, para que pueda estar a salvo de momento, le recomienda buscar trabajo en la casa de baños termales de Yubaba hasta que pueda ayudarla a escapar de ese mundo, preguntándole primero a Kamaji, el encargado de la caldera. Tras alertar a algunos de los trabajadores de la casa de baños termales (por traer una humana al lugar), Chihiro se esconde bajo consejo de Haku, hasta que sea seguro ir a ver a Kamaji. Al verlo, Kamaji en principio, se rehúsa en darle trabajo, pero le ayuda a buscar trabajo en la casa de baños termales, haciendo que Lin, una trabajadora de los baños, apoye a Chihiro a que llegue con Yubaba, la jefa del establecimiento, en el último piso. Una vez conoce a Yubaba, le insiste exhaustivamente que quiere trabajar en el lugar (pues, de lo contrario, sería convertida en cerdo) y la bruja, de mala gana, accede, haciéndole firmar un contrato y quitándole el nombre a la niña, rebautizándola Sen. Desde ahí, Chihiro – ahora, Sen – tendrá que sobrevivir en una peculiar casa de baños termales, conociendo seres y espíritus extraños, a medida que busca una manera de volver a casa con sus padres…
Okay, no hay cómo decirlo: resumir la trama a algo breve fue MUY difícil. Sobre todo, considerando que no debe haber spoilersy todo detalle de la película, por muy importante que fuera, fue muy difícil resumirlo en su totalidad.
En fin, la trama es sumamente inmersiva, llena de acción y drama. Hay conflicto, hay soluciones complejas, hay momentos de alegría, hay momentos de angustia… Es básicamente un “carnaval dentro de una montaña rusa” de emociones: tiene un inicio y tiene un final, pero entre medio, pareciera que pasa de todo y aun así, está todo MUY BIEN ESTRUCTURADO. Hay coherencia, hay un orden de cómo y por qué pasan las cosas; realmente, es una trama sumamente espectacular y aunque, hay momentos en que podría dar miedo o suspenso la trama, son en momentos muy particulares, casi pasando desapercibidos. Me atrevería a decir que menos del 5% de las escenas tiene ese suspenso que asusta; es, más bien, un suspenso de expectativa, que genera en el espectador esa sensación de “¿qué pasará después?”.
Pareciera, en primera instancia, que solo hay un conflicto principal: Chihiro trabajando en una casa de baños termales para volver al mundo real y salvar a sus padres del predicamento que tienen. Pero, a medida que avanza la película, hay más y más problemas, casi como en un videojuego – con las side-missions, que debes hacerlas o la trama no avanza –, pero que, en sí mismos, representan un avance en el arco de crecimiento de Chihiro. Gracias a esos problemas, Chihiro crece, perfecciona su forma de ver el mundo y de paso, ayuda a otros personajes a crecer y madurar. El punto es que los problemas adicionales en este “viaje del héroe” (por muy superficiales o complejos que puedan parecer) tienen un inicio y un final, la mayoría de ellos tienen un cierre y permite que la obra tenga mayor peso argumental, gracias a ello (cuando digo “la mayoría de ellos”, es porque el final tiene dos problemas argumentales que todos desconocen y no saben su respuesta de manera certera, pero ese es el chiste del final de esta película: un final abierto, con gran capacidad para suposiciones o replanteos de trama, pero que, a final de cuentas, ya depende del espectador, no de la trama en sí misma. Es decir, los problemas planteados en la película se crean y se cierran en la película, mientras que los dos problemas finales quedan abiertos para discusión del espectador).
En resumen, la trama es simple y a la vez, compleja. Es dinámica, es inmersiva y atrapante… El viaje de Chihiro contiene una de las tramas más bellas y completas en el Universo Cinematográfico de Studio Ghibli, hasta la fecha. Realmente, quien sepa lo que son las películas de Hayao Miyazaki tiene que haber visto El viaje de Chihiro o si no, no podría considerársele un fanático completamente. Ciertamente, hay un gran avance argumental entre Mi vecino Totoro (1988) y El viaje de Chihiro (2001), creando un hermoso ciclo de películas para ver entre esos años, marcando un antes y un después entre una y otra película. Puntaje: 10/10
MÚSICA (Y SONIDO): Uf, la música… ¿Por dónde empiezo? No es un gran acierto, no. Es ciertamente un ACIERTO DE LO MÁS SUBLIME, incluso MONUMENTAL, marcando un antes y un después en la música de Studio Ghibli (claro que, con películas anteriores como Mi vecino, Totoro (1988), Kiki: Entregas a domicilio (1989) e incluso, Porco Rosso (1992) ya tenía una marca importante en cuanto a la música clásica que utilizaban, dentro de las películas animadas que el Studio ya había estrenado… pero, sin dudas, El viaje de Chihiro ocupa todas las músicas de las películas anteriores y las mejora como jamás se había visto [u oído] antes en las películas de Studio Ghibli).
Hayao Miyazaki ciertamente dio en el clavo al llamar a Joe Hisaishi y comentarle sobre la creación de una película basada en Alicia en el país de las Maravillas y el folclore japonés: la música es realmente amena, durante toda la película y va acorde a las escenas en cuestión. Si hay acción o persecución, la música avanza más rápido y más expedita; si hay drama o son escenas de transición, la música es más calmada y tranquila, con un especial toque armónico que trae felicidad y tranquilidad al espectador que disfruta la escena. Y en caso contrario a las dos, si hay suspenso o escenas que llenan la escena de miedo, la música es más tensa y rompe más con la calma de las escenas anteriores a ese momento.
Ciertamente, Joe Hisaishi es un astro de la música que Miyazaki no duda en llamar una y otra vez que está en medio de un proyecto cinematográfico para Studio Ghibli, pues ya ha trabajado con él antes y en cada una de las películas que entrega, Hisaishi muestra un desplante a la música como nadie podría lograr. Ni siquiera John Williams, Hans Zimmer e incluso, el (fallecido hace poco y) legendario Ennio Morricone podrían haber sido llamados para una película como ésta y haber compuesto lo que Miyazaki buscaba retratar en esta película.
Es decir, la música de esta película es SUBLIME, atrapante, inmersiva y realmente bella. Capta la armonía de cada escena y la hace patente en la música, algo tan propio de Miyazaki con sus películas que era imposible no comentar sobre el gran trabajo que Joe Hisaishi logró con esta película. Puntaje: 10/10
ANIMACIÓN: Otra gran marca dentro del Universo Cinematográfico de Studio Ghibli es el detalle de las cosas que aparecen en pantalla: la comida, la piel, el pelaje y la ropa, el paisaje y el ambiente en que suceden las cosas, las expresiones faciales y corporales, etc. No es de extrañar ver tanto detalle en lo que es la comida, con un detalle casi milimétrico, centímetro a centímetro, en cuanto puede ser la grasa de la carne o la salsa de los fideos, el arroz o los dulces. Asimismo, pasa con los detalles de la piel: que NADIE se extrañe si Yubaba tiene cientos – me atrevo a decir, incluso, MILES – de arrugas en su cara, jugando mucho con las expresiones faciales cuando está feliz, enojada (e iracunda), triste, calmada o molesta; pasando lo mismo con Chihiro que, aunque su cara carezca de tanto detalle como Yubaba, demuestra muchísimas emociones y sumamente bien estudiadas y remarcadas, sobre todo con lo que una niña como ella podría atravesar: pena, angustia, soledad, molestia, tranquilidad, serenidad, felicidad y alegría. Todo aquello permite que la película demuestre un gran detalle artístico y sumamente estudiado de antemano.
Realmente, si le quitáramos el detalle que hay en las cosas más cotidianas y ordinarias a la película, dejaría de tener el sello de Studio Ghibli, pasando a ser una película más de animación japonesa, sin valor visual o estético. Puntaje: 10/10
GUION: Aquí podríamos hacer un paréntesis en lo que es el guion de la película. El hecho de que sea japonesa – y recoja mucho de la cultura japonesa, incluido su folclore – permite que la misma guarde muchas referencias a dichos, actitudes, tradiciones, acciones, sellos y formas de convivir propias de la cultura asiática. Es decir, aunque mucho de los diálogos en la película han de ser básicos y rápidos de entender y asimilar, aun así, hay varios diálogos entre Chihiro, Haku, Yubaba, Kamaji y los demás personajes, que están sujetos al mismo lenguaje japonés para que se pueda entender su contexto y el significado de por qué se hacen, dicen o repiten ciertas cosas.
Aun así, sacando eso de lado, el guion es vívido y coherente, con ciertos toques rápidos y expeditos en cuanto a la entrega de información de parte de los personajes, entregando respuestas desde A hacia B, siendo que ambos tienen una conversación, por muy fugaz o profunda que sea. Es decir, los diálogos tienen un orden bien estructurado y contienen gran significado para los mismos personajes. Pueden pasar de conversar de la “inmortalidad del cangrejo” hasta cómo es que Chihiro llegó a estar atada a un mundo así.
El guion es coherente, sólido y mantiene un orden para lo que sucede en el mundo mágico donde Yubaba es la jefa de la casa de los baños termales y Chihiro es una trabajadora del lugar, a la fuerza. Aunque hay veces en que se desvía la atención de la pantalla con algún que otro diálogo o alguna que otra canción o monólogo, todo tiene una explicación y rápidamente, las escenas y los personajes logran explicar, de forma implícita o explícita, el significado de lo que dicen, sea lo que sea que digan. Puntaje: 9/10
CINEMATOGRAFÍA: No hay argumentos para contra argumentar sobre las tomas fotográficas, visuales y cinemáticas de cada escena de la película. Es más, los argumentos a su favor son tantos que podría hacer OTRA reseña hablando SOLAMENTE de las tomas de las puestas en escenas.
Y es que, no solo rompen con lo visualmente ordenado, si no también, lo visualmente bello, estéticamente armónico… Verlo es, prácticamente, sentir en total plenitud un gran placer visual, dentro de lo que podría ser una película como esta. Esto porque, visualmente, los paisajes son captados en su totalidad desde lejos y aun así, hay un gran detalle en lo que son las pequeñas cosas del mismo paisaje, como bien podría ser el mar, el cielo, los riscos sobre el nivel del mar o las nubes. Cada detalle visual en las escenas de esta película corresponden a un trabajo exhaustivo y minucioso, creando así la noción de que esta película tiene un gran detalle en cuanto al milimétrico trabajo de sus creadores, permitiendo a la audiencia apreciar cada detalle de cada momento de la película como uno mejor que el anterior.
Falta decir que la cinematografía apunta siempre a los personajes de la escena en cuestión. Si es Chihiro, no es solo lo que hace, es también lo que ve, adónde va, lo que piensa, lo que le interesaría hacer, etc. Si es Yubaba, apunta directamente a su cara y lo que hace con sus manos, sus ojos o su expresión facial. Si es Haku, suele tener un ambiente y una puesta en escena por detrás de lo que hace o dice; es decir, Haku podría ser el único personaje que siempre tiene un paisaje o un ambiente previo detrás de él, siempre que sea la oficina de Yubaba o el cielo (sea diurno o nocturno), pero siempre tiene un paisaje y una ambientación por detrás de él, que lo acompaña, dándole más fortaleza a su personaje y a la escena misma en la que se desenvuelve.
En resumen, en cuanto a la cinematografía, Miyazaki no se detiene y da otro acierto más para su mágica película. Puntaje: 10/10
En conclusión, El viaje de Chihiro es una de las películas de animación japonesa más enriquecedoras al momento de disfrutarlas, ya sea, visualmente (porque genera un gran placer estético en cuanto al detalle del ambiente y el espacio en que las escenas son realizadas, sobre todo con el detalle tan descriptivo de sus personajes) como auditivamente (pues, su banda sonora es una de las mejores que se han creado hasta la fecha, en cuanto se refiere al mismo Studio Ghibli). Para poder entender lo que es bello en una película, primero debe ver esta película, teniendo una base de criterio en cuanto a las películas existentes en el vasto mundo y universo de las películas existentes – entendiendo que pueden haber películas de Hollywood, Bollywood e independientes, que podrían ser igual de bellas al momento de su composición, pero en la práctica, El viaje de Chihiromarca un antes y un después en todas las películas existentes, sobre todo las animadas de Japón.
Sea o no fanático de las películas de Studio Ghibli, esta película es TOTALMENTE DIGNA DE VERSE.
--- ReViewer World Critic

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