Reseña – Trinkets (Temporada 2)

 Calificación Final: 9.0 / 10

Cuando la vida te defrauda más de una y mil veces, muchas soluciones parecen imposibles de realizarse, ya sea por ser tan sacado de una fantasía o su forma onírica de pensarse. Si uno pudiera solucionar las cosas como mejor le funcionara, la vida perdería todo sentido. ¿De dónde se aprende a ser mejor persona? ¿Cuándo podríamos darnos cuenta que somos – o fuimos – malas personas y trabajar para no ser más esas personas, en ese mundo, donde todo se soluciona rápido y como nos gustaría que se solucionaran las cosas? Y sigo preguntando una de las dudas de la reseña anterior (de Trinkets, Temporada 1): ¿dónde y cuándo empieza lo que nosotros queremos, cómo podríamos identificarnos; y así, cómo podríamos darnos cuenta del daño que le hemos hecho a otros y a nosotros mismos?
A veces, la gente que se puede ver – o notar – como “apartados sociales”, (ya sea por ser parte de la gente que puede ser “muy popular”, “outsiders”, “extraños forasteros””, “los nuevos e inadaptados” o “aquella persona del cual se rumorea mucho”) no son del todo malos, como la sociedad nos ha instaurado y nos han enseñado que deben ser apartados de la sociedad, porque los apuntamos con un dedo y decimos: “Hey, ahí va Fulanito de Tal, el que hizo ‘eso’ en la fiesta de Pedrito, con Juanita”. ¿Por qué hacer eso? A veces, es al revés y pasa que esas “personas apartadas socialmente”, tal vez, tengan las mejores anécdotas del mundo y sean los personajes más interesantes de conocer de todos los presentes.
De la misma forma, que no les extrañe si el día de mañana, aquellos “apartados sociales” se revelan ante el mundo, como un grupo (por muy pequeño o muy grande que pueda ser) empoderado, enérgico, con una presencia imponente y logra callar a todos aquellos que se burlaron de ellos, con una actitud indiferente (pero preocupada por los suyos), despreocupada (pero analítica para resolver sus problemas) e impactante (pues destacan en la habitación que sea, pero son humildes y no buscan llamar la atención, como vil florerito, pero sí lo suficiente como para sentirse importante y atraer las miradas hacia el grupo mismo).
En la vida de todos, siempre tenemos problemas que la gente jamás ve y aunque los vea, tampoco podrá entender cuánto significa para nosotros. Es por eso que, si la familia no puede apoyarte en solucionar tus problemas, puedes – y deberías – refugiarte en tus amigos, aquellos familiares que el Universo olvidó darte. Ellos, algunas veces, pueden ser tus mejores amigos y en el mejor de los casos, esos mejores amigos, se pueden volver tus hermanos, les confías tu vida y tus problemas, pues sabes que ellos te ayudarán a salir de todo, de una u otra forma. De eso va la segunda temporada de Trinkets.
TRAMA: Tras los acontecimientos del final de temporada anterior, el trío de amigas (Elodie, Tabitha y Moe), ahora más inseparables que nunca, tras no reunirse por un tiempo, deberán enfrentar nuevos e importantes desafíos, siendo, algunos de ellos, originados en consecuencia por los problemas en que se metieron en la temporada anterior, donde el hurto ya no pasa a ser una “actividad recreativa” entre las tres (aun cuando es una adicción, por parte de algunas y sigue presente en algunos capítulos de esta temporada)… sino que, pasa a ser, tanto una llamada de atención y un grito de “auxilio” a ciertos problemas de la vida cotidiana de las protagonistas, como una forma de lidiar con sentimientos y sensaciones negativas que perjudican a nuestras protagonistas ladronas.
No hay mucho que se pueda comentar sobre la trama de la segunda temporada de Trinkets sin caer en spoilers. La verdad, fue sumamente difícil y complicado realizar un breve resumen de la trama de la segunda temporada sin contar parte de la trama de la primera, ya fuera sus primeros, mediados o finales episodios. Incluso, traté de contarlo de la forma más general posible (y espero, para la tranquilidad de ustedes, lectores, que no les haya spoileado nada).
La trama, al principio, comienza a poco y nada de terminar el último capítulo de la primera temporada. El estilo de la trama es similar al de la primera temporada: comienza “algo lenta y extraña”, pero, conforme pasan los minutos y durante los diez capítulos de esta segunda temporada, las cosas pasan a suceder más deprisa que en la temporada anterior. Pronto, uno no se da ni cuenta y las protagonistas ya tienen 20 problemas que resolver al mismo tiempo (estoy exagerando, ¿okay? Aunque, de igual manera, deberán resolver entre 5 y 10 problemas claves, tanto en conjunto como personales). EL tráiler de la segunda temporada tiene verosimilitud con la temporada misma: no agregan ni quitan escenas del contenido final de la serie.
Esta segunda temporada trata más sobre cómo lidiar con las consecuencias de las acciones, sean positivas o negativas, realizadas anteriormente (en la primera temporada y por tanto, en el pasado); lo que permite darnos una visión más adulta y centrada en cuanto al crecimiento de los personajes: sus sueños, sus problemas y molestias personales, sus actitudes y personalidades, etc.
Lo dije con la temporada 1 y lo vuelvo a decir: es inteligente de parte del staff de dirección que la serie sea de 10 episodios de 20-30 minutos cada uno (para esta temporada, aumentaron en minutos algunos episodios), dando en promedio 27 minutos por episodio en esta temporada. Es decir, entre ambas temporadas, son poco más de 8 horas y media; las cuales, se disfrutan muchísimo.
La trama de esta temporada, a ratos, se vuelve tanto más alegre como más oscura, donde, a ratos, las protagonistas lidian con personajes a su alrededor que les hacen sentir más felices o más miserables, dependiendo de las acciones de los demás personajes secundarios. Sin embargo, repito: aquí, hacen una exploración más a fondo de las consecuencias de las decisiones de la temporada anterior y cómo, de forma adulta y responsable, las protagonistas deben saber lidiar con eso. Debo destacar que, con eso, también, significa que se exploran y explotan más los sentimientos de los personajes: se enojan de forma iracunda, les duele al punto de llorar y personajes como Elodie, en la primera temporada, a veces, tan plano en sentimientos, sacan a relucir sus sentimientos con los demás.
La trama, bien avanza rápidamente, es uniforme y coherente, manteniendo el uso de ciertos flashbacks o flash forwards, para así explicar mejor los pensamientos y/o recuerdos de los personajes (si sigo dando ejemplos, ahí sí estaría dando spoilers).
Aunque explotan más las historias previas de los personajes principales, lo hacen sin tanta profundidad (dado el poco tiempo que tienen para hacerlo); lo cual, de todas formas, es algo que molestó en la primera temporada, pero aquí, pudieron arriesgarse a explorar y mejorarlo, de cierta forma.
En resumen, la trama pasó de ser “un día a día en la vida de tres ‘hurtadoras profesionales’, con sus dramas personales y generales” a ser “okay, ahora ellas se metieron en problemas… Ahora, ¿cómo lo arreglarán”. Obviando los clichés de la adolescencia, la trama pasa a ser más profunda y potente, explotando más la historia, las actitudes y las personalidades de los personajes, tanto principales como secundarios. Los agujeros de trama pasan a ser mínimos y surgen más preguntas sobre personajes secundarios (casi terciarios, pues aparecen MUY brevemente) y sobre todo, en torno al episodio final de la serie, el cual, bien termina de forma abierta (y libre a interpretación), logra darle un cierre casi “perfecto” de forma muy bella. Puntaje: 9/10.
MÚSICA (Y SONIDO): Siguen la misma fórmula que la primera temporada, jugando mucho con canciones pop-underground, haciendo que, no pareciera raro recordar y relacionar este tipo de canciones como muy cercanas (o “posiblemente cercanas”) a géneros musicales, utilizados en videojuegos de la onda de Life Is Strange con esta serie. Sigue existiendo, dentro del género musical underground de la serie, mucho matiz del género punk-rock y pop-house-electrónica, explorando, esta vez, música más calmada y tranquila, aun cuando hay momentos de “alta tensión”.
Esta vez, la música de la segunda temporada de la serie tiene un aire de explosión sentimental y emotiva (además de cierto misterio, como sucedía en la temporada pasada), fluctuando con tranquilidad y reflexión, paradójicamente. La utilización de música para la explosión de tipo sentimental y emotiva permite (al espectador) entender los abruptos de ira, angustia o felicidad de los personajes principales y secundarios; al mismo tiempo que se utilizan para que los personajes se liberen de pensamientos, sentimientos o energía acumulada por malas acciones hacia ellos, liberando tensión que tenían guardada.
La música más misteriosa persiste, aunque muy vagamente, puesto que ya entendemos mejor la psiquis de ciertos personajes.
Como dije, paradójicamente, la música utilizada para momentos de tranquilidad y reflexión se presenta en la serie. La utilización de estas canciones que traen tranquilidad, reflexión y misterio a la escena, permiten apreciar la transición entre escena y escena, junto con un momento de paz mental de los mismos personajes, sea cual sea. Sin embargo, al contrario de la primera temporada, la música que tranquiliza, relaja o tiene cierto atisbo de misterio no hace, precisamente, gran uso de música instrumental (y si la hay, no se nota tanto su uso).
En resumidas cuentas, ocuparon la misma fórmula musical de la temporada anterior, pero sacando (o dejando más de lado) las canciones de tono clásico. Sigue sonando paradójico ocupar música que traiga tanta tranquilidad y reflexión, combinándola con música que suena, a veces, tan potente. Sin embargo, es una formula práctica e inteligente que funciona a lo largo de toda la serie. Puntaje: 9/10.
ACTUACIÓN: Aunque en la reseña de la temporada anterior elogiamos primeramente a Brianna Hildebrand (Elodie Davis), ahora, es preciso elogiar el trabajo más profundizado de TODOS los actores, en especial de los personajes principales: Kiana Madeira (Moe Truax), Quintessa Swindell (Tabitha Foster) y Brandon Butler (Brady Finch). En resumidas cuentas (para no spoilear a la gente), podemos decir que los actores y actrices que interpretan los papeles antes descritos, fueron los que más destacaron en todo el elenco en esta temporada, dado que, en su potencial actoral, pudieron sacar a relucir más los sentimientos y sensaciones de sus personajes, explotándolos más y haciendo que el espectador se relacionara más con ellos o mejor dicho, pudiera empatizar con esos personajes. Sobre todo, dado que, en esta temporada, la mayoría de los personajes antes descritos (sino todos) pudieron manifestar un mejor estudio y exploración de sus sentimientos, cosa de demostrar autentica angustia, ira, felicidad y/o pena (según se diera el caso de cada escena).
En resumen, la actuación de parte de todo el elenco ha mejorado bastante y se han permitido interactuar con lados más humanos de los personajes, permitiendo a los actores y actrices sentir más y expresar más en cámara, incluso en el silencio o la sordidez de las escenas de la serie. Puntuación: 9/10.
GUION: Bien la serie ES una adaptación tipo serie de la novela de 2013 de Kirsten Smith del mismo nombre (Trinkets), puede ser que la primera temporada haya tenido más clichés en el guion, pareciendo una novela juvenil sin mucha profundidad de análisis y con chistes forzados y repetidos (estilo Crepúsculo, Bajo la misma estrella, etc.). Pero, en esta temporada, se puede ver una mayor exploración y libertad en el guion que en la temporada anterior: los temas anteriormente tocados tienen una fuerte relación de causa-consecuencia, como bien vendría siendo el amor, la orientación sexual, los problemas del mundo adolescente, lealtad en la amistad, etc.
Pero, debo decir que, a ratos, tocan temas muy ocupados en las series y películas que, en cuanto a temas políticos o contemporáneos se refieren, se repiten en explorarse y explotarse, sin cuidado, pero con suma meticulosidad (como bien hace Netflix), como bien, dichos temas podrían ser: el empoderamiento de la mujer, la exploración de género, identidad y orientación sexual; racismo y discriminación racial y de cómo la gente se sigue aprovechando del más desprotegido, siendo este personaje “el nuevo”, “el sensible” o incluso, como sucede hoy en día muy recurrentemente, la mujer.
Hay que hacer una aclaración aquí: no estamos en contra de los derechos civiles, de género, de orientación o identidad sexual; no estamos en contra de temas que, hoy por hoy, son tema a nivel país y contingente en las calles, en los países y en el mundo en general y que se deben conversar, dialogar y llegar a una solución viable. Pero, la fórmula que utiliza Netflix de introducir a personajes sumamente estereotípicos o que traen a colación temas políticos, aun si el tema de la serie hable o no del mismo problema en cuestión y forzarlo a encajar en la serie… resulta cansador. Además, resulta una fórmula que apunta a que la gente se sienta parte del tema, que enganche y que vea la serie o la película. Es una fórmula para el fácil enganche y es una fórmula tan básica que la utilizan siempre.
Teniendo esa aclaración como punto aparte, el guion cambia mucho en cuanto a lo burdo y básico de la primera temporada, donde básicamente era repetir frases bellas y clichés de otras películas o sagas cinematográficas basadas en libros juveniles (Crepúsculo, Bajo la misma estrella, Las ventajas de ser invisible, etc.). En esta temporada, la formula cambia y se permiten tener chistes rápidos, con buen remate, juegos de palabras sutiles y poco notorios, además de diálogos y monólogos realmente sentimentales (que permiten al espectador empatizar y relacionarse más con los personajes), pero que enriquecen la comedia dramática en esta “subvalorada” serie, dentro del catálogo de Netflix. Sobre todo, porque nos permite conocer aún más a los personajes principales, algunos de ellos sumamente enigmáticos durante la primera temporada.
En resumen, aunque mantenga formulas sumamente ocupadas para el enganche y el éxito en temas de recepción y visualización (desde temas políticos hasta frases clichés de dramas juveniles-adolescentes anteriores), el guion de la segunda temporada muestra un notorio cambio en cuanto a la primera temporada, que apuntaba a lo fácil, lo básico, lo repetido para que la gente lo disfrutara. Puntaje: 8/10.
CINEMATOGRAFÍA: Para la cinematografía, la fórmula no cambia mucho. Y si cambia, lo hace para mejorar el producto inicial. En la primera temporada, se hacía mucho énfasis en las manos, los celulares, las expresiones faciales y en menor medida, los paisajes. Bueno, en la segunda temporada, esa fórmula cambió: las manos pasaron más a segundo plano (dado que el tema del “robo” ya no está tan presente como en la primera temporada), pero los paisajes y las expresiones temporales son el enfoque de la cámara, lo que hacen los actores aun estando en movimiento (y no es como en Rápidos y Furiosos que hay una cámara temblorosa, aquí hay una cámara que acompaña el movimiento de los actores y actrices y pareciera que los siguen con la mirada, como si fuéramos parte de la misma serie). La cámara, en esta temporada, sigue a cada personaje como si fuera su más fiel amigo, incluso sabiendo lo que va a hacer el personaje antes de que éste/ésta lo haga. Los celulares siguen siendo una parte importante de cada escena y funciona como complemento al diálogo y el enfoque de la cámara que se le da a cada personaje, según su importancia.
Cabe destacar el encuadre que tienen las escenas: están muy bien trabajados, tienen un tipo de encuadre 3x3 o pilar-personaje(s)-pilar. Si hay algún tipo de desorden, es por la perspectiva y el ángulo que se le da a cada escena, con cada personaje, según lo requiera. Si es en el Gym(okay, esto puede ser considerado spoilerdesde el punto de vista de la dirección, pero no en términos de trama) que se enfoca la cámara, la acción de la escena aparece en un punto medio y la cámara se acerca a la acción, si no lentamente, de forma abrupta y enfoca directamente a los personajes, desde el hombre del otro a quien le habla o a la misma altura de los ojos del otro (suena complicado, lo sé, pero si ven la serie, entenderán lo que digo).
Lo dije en la primera temporada y lo diré de nuevo: el cuidado del encuadre en la cinematografía, el seguimiento de las expresiones faciales, corporales y físicas de cada personaje están bien trabajadas, pulidas de forma inteligente, uniforme y ordenada. Al no existir movimientos bruscos, la escena no se pierde en lo dramático o lo imponente de la escena, mucho menos si hay golpes, personas corriendo o haciendo cualquier otra cosa. Sin embargo, la huella de Netflix, en la cinematografía, sigue presente, adueñándose totalmente del trabajo independiente que podría ejercer Jason Oldak en cualquier producción personal e independiente. Pero, al ser un trabajo que existe bajo la sombra de Netflix, le permite sobresalir y ser catapultada de ser una de las series más subvaloradas del año a ser una de las series con mayor potencial del año, pero que tuvo un curioso inicio y un hermoso cierre de serie. Puntaje: 10/10.
En resumidas cuentas, Trinkets presenta un prometedor trabajo de parte de un elenco increíble, una buena trama (con ciertos pequeños agujeros de trama, si se detienen a analizarlos todos), una espectacular cinematografía y una selección musical undergroundtan precisa que bien podría ser nominada a los Globos de Oro y teniendo buenos argumentos por detrás: a pesar de ser una serie rápida de ver, es atrapante, es divertida, es entretenida y permite al espectador reflexionar sobre otras realidades en el mundo. El hecho de que sea una serie corta, permite que pueda ser vista en un día, ambas temporadas.
Sin embargo, la moraleja que nos presenta, no es sino hasta el minuto final de la serie y nos deja con gusto a más, porque se puede conectar con los personajes muy fuertemente, queriendo querer saber más de ellos. Aun así, Trinkets es una serie corta y completa en todos los ámbitos. Realmente, merece ser vista.
DIGNA DE VERSE, ya salió la segunda (y última) temporada. Se puede ver en menos de un día.
--- ReViewer World Critic

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