Reseña – La Niñera
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Cuando uno piensa en
películas de terror, instantáneamente se nos viene a la cabeza algunas
películas de género slasher con mucha
sangre de por medio. Películas como que ya constituyen una importante gama de
la cultura pop por sus múltiples entregas a través de los años: títulos como Chucky, Pesadilla en la Calle Elm, Viernes
13, Halloween y Saw son las más fieles al género slasher y/u horror simplemente, dentro
de las películas de terror más conocidas.
Pero, ¿qué pasa cuando
traes a la mesa todos los clichés de las películas de terror, despejando al
villano fuera de la ecuación de escena y dirección por un momento y luego, lo
traes de vuelta, no solo como un villano, sino como uno de los personajes más
queribles, odiables y aparentemente, inmortales de la película? Esto pasa con La Niñera, que, de cierta forma, trae de
vuelta el gusto del género slasher a
las películas de terror e impulsando ese espacio para la nueva generación.
TRAMA: Cole Jonson es
el típico niño de 12 años que es intimidado y mantiene una actitud simplona y
con poca confianza frente a los demás, pero no así cuando pasa tiempo con Melania,
su mejor amiga o Bee, su hermosa niñera, quien lo defiende y a quien Cole
quiere mucho y con quien disfruta pasar tiempo de calidad, hablando de
películas, serie y referencias a la cultura pop de los 80’s y 90’s como Terminator, Alien VS Depredador, Star
Wars, Star Trek, E.T., entre otras cosas relacionadas a
la ciencia ficción.
Un día, Cole se da
cuenta de que siempre se duerme a cierta hora cuando Bee lo cuida como su
niñera. Entonces, Melanie lo alienta a que se quede despierto hasta más tarde para
saber qué hace Bee cuando él duerme. Justamente, ese día, los padres de Cole
deciden pasar la noche en un hotel y dejan a Bee a cargo de Cole. Todo parecía
en orden: bailar, disfrutar de la piscina, comer pizza y hablar de la vida; en
especial, hablar sobre con muchas referencias a películas de ciencia ficción.
Siendo ya de noche,
Cole se queda dormido hasta tarde y al espiar a Bee, descubre que se juntó con
amigos de su escuela: Max, John, Allison y Sonya. Bee invitó a Samuel a la
fiesta… solo para ser asesinado en un juego de “verdad o reto” al hacer girar
una botella. Cole pronto descubre que su niñera es parte de un culto satánico,
al mismo tiempo que Bee descubre que Cole sabe lo que hacen y para que no pueda
decirle a nadie, propone al grupo matarlo, lo que llevará a Cole a vivir la
peor noche de su vida, mientras busca sobrevivir.
Siendo una película,
hay un poco más de libertad en cuanto a explicar ciertos aspectos de la trama,
siempre y cuando sean los más generales. La trama de por sí, comienza algo
lenta, pero, una vez que comienza el nudo de la problemática central, es tan
inmersiva y tan atrapante como cualquier película de terror. La calidad de la
trama permite un desarrollo paulatino en cuanto a las problemáticas que
enfrenta el personaje principal, aunque los problemas parecen solucionarse, si
no con el ingenio del mismísimo Cole, con artículos circunstanciales del mismo
ambiente.
A medida que va
avanzando la película, podemos notar las múltiples referencias a las tantas
películas de ciencia ficción y terror de antaño, muchas de ellas pertenecientes
a la cultura pop. Esto conlleva a
muchos clichés, sonidos y chistes repetidos de otras películas, pero poniéndola
en esta película. Al mismo tiempo, como es una película de terror, juega mucho
con las cosas imprevistas, los plot-twists,
haciendo que el espectador quede sorprendido por lo que sucede en pantalla y
expectante a ver qué sucederá a continuación. Hay un buen desarrollo de
personaje y los momentos más llenos de emoción y sentimentalismo se pueden
apreciar de mano de Cole en momentos sumamente específicos de la película.
En conclusión, bien
puede ser una trama algo simple y plana al principio, La Niñera mantiene momentos de gran complejidad, en momentos
precisos y esporádicos, pero coherentes y bien trabajados a lo largo de la
película, dándole un gran punto a favor. Puntaje: 8/10
MÚSICA (Y SONIDO):
Buena parte de la música es precisamente música de persecución, pero en los
momentos más tranquilos y transicionales de la película (o donde conocemos más
a los personajes principales, Cole y Bee), hay un mayor uso de música movida
como hip-hop, rap, rock, rock ochentero y punk-rock, habiendo un gran uso de canciones aparentemente
desconocidas para este crítico, pero que van ad-hoc para esta película.
Incluso, cuando digo rock ochentero, es porque hay UNA
canción de la mítica banda Queen. Y
no, no diré cuál es, dónde ni cuándo la ocupan. Pero, sí, sigue siendo ad-hoc para esta película tan gore como cualquier otra del género slasher.
La música, simplemente,
está bien utilizada y no tiene problemas en adecuarse a las escenas en cuestión
donde son utilizadas. Puntaje: 9/10
ACTUACIÓN: Es preciso
entender que, para este tipo de películas, si no hay una vana y pobre expresión
facial de parte de cada personaje, hay una explotación a todo o nada de
expresiones faciales y sentimentales de cada personaje. Y lo que sucede aquí es
que, al principio, la película aparenta no utilizar nada del poder actoral de
cada personaje y cada actor, pero, a medida que pasan los minutos, vemos un
trabajo preciso, bien elaborado y bien estudiado de cada personaje,
manteniéndose cada uno en su línea y su centro, sin sobrepasarse al “no sentir
nada más que eso” o al contrario, “sobre actuarlo”, cosa de que salga innecesariamente
exagerado.
Por una parte, Samara
Weaving, en su papel de Bee, nos entrega un personaje apasionado y entregado de
lleno al papel que desempeña. Al principio, pasa de ser una bellísima y muy
simpática adolescente, con ciertos gustos muy particulares de películas de
ciencia ficción y el mundo de la cultura pop de los 70’s y 90’s para
convertirse en una mujer determinada a conseguir lo que más desea, aun si eso
significa tener que matar para lograrlo. Su actuación es tan buena que permite
apoderarse de la pantalla entera, una vez que aparece en escena. Bee no es el
tipo de personaje que ejerce un trabajo y tiene su propia película: es el tipo
de personaje que se ROBA la película, cada vez que hace algo, ya sea bailar,
cantar, hablar sobre películas de la cultura pop de ciencia ficción o demostrar
sus sentimientos en pantalla, sea enojo, molestia, ira, felicidad, tristeza o
desesperación.
Para ser justos, la
película le da más protagonismo a Cole que a Bee, al ser perseguido por cada
compañero de la secta de Bee. Bee aparece en el primer acto y recién en el
tercer acto para dar un final abierto, digno de cualquier película de terror,
del género slasher (suponiendo que la
película pueda dividirse en 30 minutos por acto, siendo 3 actos en total). El protagonismo
de Bee, como bien decíamos, es opacado por Cole y sus compañeros, pero, para
ser justos, los primeros 30 minutos Aprox., Samara Weaving nos entrega una
despampanante entrega de una niñera cariñosa, una hermosa mujer y una
extremadamente simpática amiga, solo para convertirse en una persona con serios
problemas cuando corresponde a pensar en asesinar a la gente.
En conclusión, la
actuación de parte del elenco es determinada y bien trabajada. La idea de
entregarle ninguna expresión facial a la cara de Bee cuando pasa a mostrar su
lado más asesino, se puede entender como la idea de que los asesinos no tienen
expresión ni remordimiento moral con lo que están haciendo. Es un buen y sólido
trabajo de parte del elenco, aunque pudieron haberlo explotado un poco más (tal
vez, al hacer la película un poco más larga, pudieron haber explotado más ese
sector). Puntaje: 8/10
GUION: Desde el
comienzo de la película, te puedes meter de lleno en los zapatos de Cole, un
niño que atraviesa sus comienzos en la pubertad y todo lo que ello conlleva:
mirar con otros ojos a una mujer como Bee (pero al mismo tiempo, tenerla como
“la mejor amiga de mayor edad que el protagonista”), tener conversaciones
“trascendentales” con la mejor amiga del colegio, Melanie…
En cuanto a los chistes
y la forma en que se desenvuelve la película, al comienzo, hay una gran rapidez
de respuesta para las conversaciones entre Cole y ciertos personajes, como bien
podría ser sus padres, el tipo que intimida a Cole, sus compañeros de clase,
etc. Existen varias respuestas de índole más rápida y fugaz, como si fueran
respuestas hechas en base al sarcasmo y el humor rápido. Para ese tipo de
respuestas y el tipo de guion en la primera mitad, existe un trabajo muchísimo
más arduo y dinámico que al finalizar el primer acto (de tres).
Para cuando comienza a
plantearse el gran problema y el conflicto de la película en sí misma, el guion
pasa a ser un guion torpe y predecible entre los actores. Bien hay momentos en
que se incrementa el elemento sorpresa en escena entre Bee, Cole y los
compañeros satánicos de Bee, son momentos esporádicos y llevados al set con
cierta maestría, pero no dejan de ser predecibles por lo mismo. Aunque utilizan
muchísimos chistes y referencias a otras películas de terror y el género slasher (como Viernes 13, la cual es sobreexplotada por el personaje de Max,
durante varios momentos de persecución), también hacen un buen uso de
referencias de películas del género de ciencia ficción y múltiples películas de
culto como la trilogía de El padrino,
las primeras entregas de Alien, Depredador y las entregas originales de Star Trek; así como ciertas películas de
culto del género western, con Clint
Eastwood y John Wayne como protagonistas, entre otros.
Los desarrollos de
personajes que los diálogos proporcionan a la película, dentro de todo, una
forma en la que Cole, simplemente, crece con ellos: es más, crece GRACIAS a
ellos. Hay un buen desarrollo de personaje, gracias al guion de la película,
llegando a quitar de la película a cada personaje, dependiendo de su peso
argumental para Cole y la trama en sí misma. Es como si los personajes fueran
desapareciendo una vez su papel argumental haya cesado en el largometraje, con
tal de no llevar a más sobre explotación de personajes de forma innecesaria.
En resumen, el guion es
dinámico y uniforme, pero, a ratos, consigue explotar, de mala manera, los
chistes, bromas y clichés de las películas de terror del género slasher con un toque adolescente, de por
medio. Sin embargo, crea un buen arco de personaje para ciertos personajes y la
dinámica de diálogos de varios de ellos, permite a la película sobresalir en
sarcasmo y humor, tanto limpio como negro. Aunque podrían haber realizado un
mejor y más arduo trabajo en temas del guion, para lo que entrega la película,
es un trabajo sólido. Puntaje: 7/10
CINEMATOGRAFÍA: Okay,
ESTE es el espacio para hablar sobre la sobreexplotación de tomas de alta
índole sexual, en cuanto al cuerpo femenino de las actrices más jóvenes. El
punto central de la película fluctúa en dos grandes aristas: Cole y Bee.
Cole, por una parte,
nos da la sensación (en sus escenas) de que la cámara lo va a seguir a todos
lados, haga lo que haga. Sus escenas son bien marcadas por un plano en tres
secciones, dejándolo a él al medio, con espacio en ambos lados para que algo o
nada suceda. E incluso, da lo mismo que haga Cole, la cámara lo busca y lo
enfoca, nublando o permitiendo que Cole se mueva con total libertad, mientras
todos los demás personajes se muevan más lentamente. Dicen que la cámara es tu
amiga para darte más confianza, si tienes problemas de confianza frente a la
misma: bueno, aquí, la cámara es la mejor amiga de Cole, lo enfoca a él y lo
sigue en todo lo que hace. Sin embargo, en los momentos de mayor tensión, donde
Cole podría sentirse sobrepasado por la situación, la cámara cambia de
dirección y lo vemos en un ángulo bajo, como si él sostuviera la cámara con un
arnés especial, a la altura de la cintura, enfocando lo que hace con su cara,
con sus manos y lo que hace, pero priorizando su cara y su tensión.
Por otra parte, tenemos
a Bee (y no solo a Bee, también Allison, pero en menor grado): Bee es lo que hace
de esta película de terror una película de terror adolescente. ¿Qué es más
adolescente que una niñera bien esculpida, simpática y que juega “verdad o
reto” por medio de una botella, junto a sus amigos? Que el personaje principal
no pueda sacársela de la cabeza, tanto por su personalidad como por su físico.
El enfoque de Bee, a los ojos de Cole (y al parecer, de todo el equipo de
dirección), es el mismísimo cuerpo de Bee: su pelo rubio, sus enormes ojos
azules, su hermosa sonrisa, su marcado cuerpo… y el enfoque de la cámara no
varía en mucho, pues apunta a remarcar su bien desarrollado cuerpo y todas las
partes que la componen. Sin embargo, las tomas de Bee rompen el orden
cinematográfico de las escenas de Cole: ella suele apoderarse, sino de la mitad,
de toda la pantalla, enfocando en gran medida su cara, junto con su expresión
facial de enojo y molestia (y a ratos, felicidad, tristeza o emoción bien
abordada). Esto permite que haya un enfoque claro y profundo sobre los
personajes y la importancia de ellos: Bee es la personaje central de la
película, quitándole el protagonismo a Cole, siendo una batalla campal entre
ambos, pero, claramente, Bee aparece menos tiempo en pantalla, aunque aun así va
robándose la película (no por su físico sino) por su presencia en cada escena
en la que aparece. Similar a Jack Sparrow en las tres primeras películas de Piratas del Caribe, se roba la película
de lleno (y no es por menos: la película se llama La Niñera, es OBVIO que ella debía robarse la película y la mirada
del espectador, hiciera lo que hiciera).
Quiero hacer un punto
aparte para todos aquellos/aquellas que digan que no hay que ver a Bee como un
cuerpo u objeto más: en primera, yo solo describo lo que veo y lo que veo es,
sí, un gran enfoque al cuerpo de una joven mujer. En segunda, el chiste de las
películas del género que sean, pero que sean “adolescentes”, tiene MUCHÍSIMO
que ver con el físico y el estereotipo anatómico de alguno de los jóvenes que
interpretan a los personajes principales: en este caso, tenemos a Bee, porque
¿cómo Netflix podría aprovechar de sobreexplotar el físico de un niño como Cole
o una niña como Melanie, en pantalla? Dudo mucho que llegue deliberadamente a
explotar el físico de un menor de edad sin consenso ni explicación previa. En
tercera, la única persona que destaca visualmente, dentro de toda la película,
es Bee. Si bien Bella Thorne es una importante celebridad/cantante/modelo, en
su papel como Allison en esta película, no aparece tanto y tampoco tiene tanta
relevancia o importancia como Bee, en términos de lo que se trata la trama
principal. De la misma forma, tanto Andrew Bachelor (más conocido por
destacarse como el comediante King Bach en la extinta red social Vine) como Robbie Amell (conocido actor
de series), aunque tengan una gran presencia en la pantalla chica y personal
(por no decir celular o aplicaciones/sitios web), tampoco destacan tanto como
Bee: King Bach es una presencia cómica que aparece muy poco en pantalla, siendo
que tiene una gran personalidad humorística en redes sociales (y recientemente,
en películas y series); añadiendo que, la presencia de Robbie Amell tampoco
destaca en gran medida, aun frente a las grandes aptitudes actorales del mismo
(añadiendo que, debido a la anatomía y cuidado físico de Robbie Amell, se le
utiliza como estereotipo del “exceso de masculinidad” en las películas de hoy,
al hacer uso de “no utilizar su camisa durante buena parte de la película”.
Ello podría derivar a una defensa de parte del mismo actor, similar a como
sucedió con el estereotipo de la adolescente Bee, interpretada por Samara
Weaving, pero no quiero alargar más esto. Simplemente, diré que puede aplicarse
la misma “defensa” de parte del estereotipo femenino de Bee y ocuparse con
Robbie Amell). Y finalmente, en cuarto punto, antes de retomar el tema central
de la cinematografía, el enfoque cinematográfico del director es el que
predomina: como espectador, no puedo hacer cambiar mucho lo que se ve, dado que
la película YA se hizo y aun si lo hago, el mayor cambio que podría hacer sería
que la bajaran de la plataforma. Y no es que no pueda hacerlo, NO QUIERO
hacerlo: La Niñera es una buena
película de terror adolescente. Es como si juntaran a Jason de la saga de
películas Viernes 13 y las fusionaran
con American Pie. El humor está, la
sangre está, la presencia estereotipada de las mujeres adolescentes está, el
terror y el suspenso está… ¿Cómo sacar una película que une lo mejor de los dos
mundos y nos entrega un sólido trabajo de hora y media?
Retomando desde antes del
punto aparte: las escenas entremedio de ambos personajes (Cole y Bee) suelen
servir como una transición y una puesta en escena del ambiente al que están
sujetos los personajes, por lo cual, la cámara parece estar más alejada de los
personajes, viéndolos desde más afuera, pero al mismo tiempo, sin perder el
hilo de la regla de tres. No es sino hasta el final del tercer acto que la
regla de tres pasa a ser la regla de dos (dividiendo la pantalla en dos) y la
proporción de la cámara se carga más hacia dos lados que con tres, llegando a
ser que varios personajes y varias escenas (no solo Cole y Bee) pasen a verse
en dos recuadros de la escena en la que están sujetos. Se puede apreciar un
arduo y buen trabajo cinematográfico de cada escena por parte del equipo de
cámara, dirección y edición.
Incluso, con lo que es
(o podría ser) la utilización de efectos especiales (explosiones, sangre,
niebla, disparos y heridas, etc.) hay un trabajo sumamente bien cuidado de que
no sean ni tan gráficos ni tan leves. Los efectos especiales permiten una forma
de meternos de lleno en la película; bien rayando en lo fantástico de las
películas de terror, también manteniéndonos a flote con la esencia de la
realidad. Sin embargo, la fantasía de las películas de terror del género slasher demandan una fantasía propia del
género, que nos da de por sí, escenas con sangre, heridas o muertes sumamente
gráficas e innecesarias. Pero, como se defiende aquí, las escenas de ese
calibre mantienen una línea y una ley innata para el género y jugar a
“criticar” dichas escenas es criticar a un género entero de películas de
terror, como bien podrían ser las icónicas sagas de Chucky, Viernes 13, Pesadilla en la Calle Elm, etc. Sin
embargo, las escenas de muerte son sumamente gráficas y juegan con la fantasía
de que, algunos de los cadáveres de los personajes, desaparecen o se siguen
moviendo tras la herida mortal. Podríamos criticar lo fantástico que son los
eventos post-mortem, pero como se dijo antes, sería criticar a un género
sumamente bien trabajado, con una gran trayectoria de por medio, con varios
partícipes durante los años previos.
En resumen, la
cinematografía está bien trabajada y cuidada, remarcando la presencia de cada
personaje, dependiendo de quién sea; siendo, en especial, Cole y Bee quienes se
roban la pantalla en cada escena. Sin embargo, el equipo de efectos especiales
(sangre, muertes gráficas, niebla y ambientación siniestra) y dirección pudo
haberse dejado a llevar con el estereotipo de la anatomía adolescente y haber
hecho un uso explosivo de varios de los personajes de la secta satánica (como
Bee, Allison y/o Max). Sin embargo, al hacerlo, nos entregan un trabajo de lo
más sólido en cuanto a la ambientación e inmersión de personajes y escenarios,
llevando al espectador a sentirse parte de la película y saltar de miedo con
escenas que sabe que van a venir y aun así, se sobresalta. Puntaje: 8/10
En conclusión, La Niñera es una buena película de
terror: inmersiva, atrapante, con una trama algo simple y superficial al
principio, pero que se complejiza mientras van avanzando los minutos de la
obra. Debido a que mantiene las leyes de un género cinematográfico sumamente
trabajado e impecablemente consolidado con las incontables películas de las
sagas del mismo género slasher, esta
película mantiene un gran toque fantástico y explícito, con mucha sangre y
accidentes trágicos de por medio… pero, mantiene una línea de coherencia y
uniformidad propia de su mismo universo. La
Niñera es una película sólida, que llena de emociones al espectador, pero
no por eso, carece del poder que el terror causa al espectador. Quien la vea,
va a reír, gritar, asustarse, querer saber más, enojarse, molestarse y llorar.
En sí misma, es una película completa en su propio género que, aunque obedece
ciertas reglas del género slasher, no
sigue la regla primordial del género, que es “mucha sangre, mucha expectación y
mucho terror”; dado que, bien utiliza la sangre en sobre manera y genera mucha
expectación, el terror no es lo que predomina en la completitud de la película.
Más bien, aparece en el 80% de la misma.
Sin dudas, es una
película que tiene potencial en el universo que plantea. Podría explotarse para
bien, si se trabajara de mejor manera.
Con todo el cambio de género slasher a través de los años,
esta película es DIGNA DE VERSE, para las nuevas generaciones de
películas de terror, del género slasher.
--- ReViewer World Critic
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