Reseña – Porco Rosso
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actual: 9.2/10
“Antes cerdo que
fascista”. Siempre me he preguntado eso cuando veo Porco Rosso. ¿Qué significa ser un cerdo? ¿Por qué es tan mal
visto? ¿Cuál es su significado en la cultura asiática-japonesa? ¿Por qué es
malo ser un cerdo y por qué es malo ser un militar? A ciencia cierta, yo no
tengo nada contra los cerdos y a ratos, tampoco tengo nada contra los
militares. Cada uno desempeña un papel en esta larga obra que es la vida: los
cerdos son sucios y nos dan abasto para el abono y de comer a las personas que
comen carne y los militares (o “fascistas”, si así lo prefiere la película y
parte de los lectores de esta reseña también) protegen el país, dando orden y
seguridad al pueblo y su gobierno, para quienes trabajen…
Porco Rosso es una película de Studio Ghibli, dirigida por
Hayao Miyazaki, en 1992, que trata sobre cómo un piloto italiano de la Primera
Guerra Mundial, tras quedar hechizado y transformado en un hombre con
apariencia de cerdo, vive como cazarrecompensas en el mar Adriático, mientras
vive de la libertad, la gloria, las mujeres y el dinero…
TRAMA: En la época entreguerras
(con Benito Mussolini como gobernante dictatorial), Italia se ha vuelto una
nación con ideología y valores más militares, de carácter nacionalista. Pero,
también se ha convertido en blanco de múltiples intentos de robo, saqueos,
secuestro y extorsión, de mano de los piratas aéreos: una comunidad tan
numerosa como molesta, que no desisten en sus intentos de enriquecerse en el
mar Adriático (es decir, el mar detrás de la “bota” de Italia). “Porco Rosso”
(sobrenombre del experto aviador, Marco Pagot, quien cayó víctima de un hechizo
que le hace tener apariencia de cerdo, haciéndole desertar de la Marina
Italiana) es un cazarrecompensas, fascinado en frustrar los planes de las
bandas de piratas aéreos, que atacan los barcos de las costas del mar
Adriático.
Habiéndose hecho un
nombre entre las mujeres (como Gina, una cantante, modelo, dueña de un
restaurant que Porco frecuenta, porque es su amigo y porque ella lo ama en
secreto), como cazarrecompensas (alertando a las autoridades fascistas
italianas) y como principal obstáculo para los piratas aéreos, Porco es perseguido
por varios frentes distintos: las autoridades de la Marina Italiana (para
arrestarlo, por múltiples fallas a la ética italiana y múltiples cargos a su
“mala praxis” como aviador “sin moral ni reglas, además de ser un auténtico
cerdo”), la policía secreta, múltiples prestamistas y los mismos piratas
aéreos. Cansados de que Porco siempre desbarate sus planes, los piratas
contratan a un aventurero estadounidense, Donald Curtis, para contraatacar en
contra de Porco y sacarlo de la partida.
Mientras Porco se
dirigía a Milán para reparar y reabastecer su avión, se enfrenta con Curtis
quien daña su nave de gravedad. Creyéndolo muerto, Curtis se marcha,
victorioso, sin saber que Porco y buena parte de su hidroavión de color rojo
carmín (gracias al cual, obtiene su distintivo sobrenombre). Tras ello, Porco
logra viajar a Milán, eludiendo a las autoridades italianas, reuniéndose con
Maestro Piccolo, un viejo amigo suyo que es mecánico y ha reparado aviones
(incluyendo el suyo) desde hace varios años. Al estar muy viejo, le ha dejado
el trabajo a su nieta, Fio. Porco, a regañadientes, acepta, permitiendo que la
determinada Fio y la numerosa familia de Piccolo (donde más del 95% de dicha
familia son mujeres) arreglen el avión. Tras arreglarlo, Porco se marcha con
Fio, bajo la sospecha de que la policía secreta lo ha encontrado. Al volver a
Italia, se da cuenta que todo ha cambiado y ahora, sus enemigos se han unido
para hacerle frente, matarlo o capturarlo, según convenga. En última instancia,
Porco es desafiado por los piratas aéreos y Curtis a un duelo entre este último
y Porco: si Porco gana, Curtis deberá pagar todas las deudas de la cuantiosa
reparación del hidroavión de Porco; pero, si Porco pierde, Fio deberá casarse
con Curtis.
De esta forma, la historia
trata sobre aviones, enfrentamientos aéreos, amor, gloria, libertad, mujeres,
dinero y un cerdo pilotando un avión…
Está bien, lamento si
conté buena parte de la trama, pero es imprescindible (y casi imposible no) contar
toda la película. A final de cuentas, la trama, aunque suene muy plana y fácil
de contarse, es más compleja de lo que se lee en esta reseña. La trama en sí
misma requiere de mucha atención de parte del espectador para entenderla: tiene
información previa que, desde la misma película, la entregan, como información
previa que, por conocimiento general de la historia mundial, debería tenerse al
día (como lo que significa el periodo entre guerras, la Gran Depresión y el
gobierno fascista de Italia de Mussolini).
En sí misma, la trama
de la película (como bien se dijo antes, aunque parezca algo simple y plana) es
sumamente entretenida. Si bien tiene momentos de la trama con vagos silencios y
distantes diálogos entre un personaje y otro, la verdad es que, dicho silencio
y distantes diálogos, aportan a que el espectador se maraville con las escenas
del ambiente que atraviesan los personajes de dicha escena.
La trama gira bajo
siete ejes principales (puede haber más): la libertad, la gloria, el honor, la
guerra, el dinero, las mujeres y los aviones. Gracias a estos ejes, el
personaje de Porco Rosso logra tener ciertos valores morales y reglas
personales que no le permiten actuar de forma indecorosa o poco honorable, pero
sí le permiten actuar con la libertad que a muchos les molesta. Aunque es un
cerdo, no parece aterrar a las personas y tampoco parece importarle, dado que,
puede llevar un tiempo viviendo como cerdo, bajo el hechizo que le pusieron.
Gracias a que es un
cerdo, la gente lo ve tanto como una persona (por cómo fue en antaño) como un
punto de referencia. Algunos (sus contrincantes) lo ven como un ser de lo más
bajo y otros, lo ven como un ser maldecido por un hechizo injusto y quieren que
vuelva a ser el mismo hombre que era antes del hechizo.
En resumen, la trama es
sumamente entretenida, temáticamente coherente y aunque se caiga a ratos por el
espacio sin dialogo y solo con música de por medio, tiene personajes
atractivamente bien trabajados en cuanto a psicología y valores, como el honor,
la libertad, los aviones y la gloria de ser el mejor. Puntaje: 8/10
MÚSICA (Y SONIDO): Uno
de los puntos fuertes que siempre destaco en cuanto a las películas de Studio
Ghibli es (y siempre será) la música. No debería resultar raro escuchar el nombre
de Joe Hisaishi en los créditos musicales de las películas de Studio Ghibli.
Habiendo creado música para esta película, El
castillo en el cielo (1986), Mi
vecino Totoro (1988), Kiki, Aprendiz
de Bruja (1989), etc., no es de extrañar que Hayao Miyazaki haya llamado a
Joe Hisaishi para una tarea musical como esta. Después de realizar Mi vecino Totoro, Hisaishi tuvo un lugar
en el mundo de la composición musical innegable, siendo parte de la gran
mayoría de los proyectos a manos de Miyazaki.
Para Porco Rosso, Hisaishi nos trae un tipo
de composición musical distintiva para esta película. La música tiene un toque
carnavalesco, pero al mismo tiempo, sumamente similar a la música de las
paradas militares de los países del mundo. Pareciera que es una antesala a lo
que será El castillo vagabundo
(2004), dado que incluye trompetas, violines y chelos, pero, remarcando que,
esta película contiene un toque carnavalesco, más aproximado hacia una parada
militar.
La música nos lleva a
un espacio distinto de cualquiera visto antes, pues nos atrae hacia un mundo
donde el paisaje en el aire y grandes espacios de mar son vistos y apreciados,
de forma en que el mismo Porco lo hace.
Prácticamente, es indispensable
decir que, sin la música que pone Joe Hisaishi en la película, la película
carecería de todo sentido. La música de Joe Hisaishi es prácticamente uno de
los pilares centrales de cualquier película de Studio Ghibli a manos de
Miyazaki como director.
Para que se entienda
mejor, la música de esta película es como ver una parada militar, donde los
aviones no paran de dar vueltas y vueltas en el aire, persiguiéndose unos a los
otros, esperando que el otro caiga o se canse. Es un espectáculo digno de ver y
con esa imagen mental, la música es digna de escucharse una y otra vez.
En resumen, Joe
Hisaishi vuelve por cuarta vez a apoyar a Hayao Miyazaki y una película bajo su
dirección, aportando con una música orquestal y una armonía melodiosa,
sumamente bien realizada, entretenida y hermosamente bien construida. Puntaje:
10/10
ANIMACIÓN: Siendo una
de las primeras películas del Studio y de Hayao Miyazaki como director (siendo
esta la 6ª a manos del Studio y la 4ª a manos a Miyazaki), los comienzos de
ambos no estuvo exentos de ciertos avances relativamente “mediocres” que, con
el tiempo, fueron la antesala para avances en la animación de películas como El viaje de Chihiro (2001), El increíble castillo vagabundo (2004), Ponyo en el acantilado (2008). Aunque no
llegue al nivel de Chihiro, sí marca
un antes y un después en los detalles de animación de las películas del Studio
a manos de Miyazaki.
Es decir, aunque no hay
tanto detalle en las manos y el movimiento armónico de ciertas cosas cotidianas
que suceden en escena, sí mantiene un gran detalle en cuanto al movimiento de
las caras, las cosas inertes como tablas, balas, lápices, el vino…, las manos,
los movimientos bruscos y rápidos (como el pelo revoloteando contra el viento,
las olas del mar), etc.
Simplemente, no cabe
dudas: Miyazaki se esmeró mucho para poner su sello en la película. Y no puede
ser una película de Hayao Miyazaki sin una animación bien trabajada, que le
entrega al espectador lujo detalle de lo que hay para ver y apreciar en
pantalla, desde lo más pequeño, como podría ser un bicho, hasta algo tan grande
como un buque o un bombardero.
En resumen, Miyazaki
consiguió un antes y un después en la historia del Studio mismo. Gracias a esta
película, Miyazaki pudo aprender de ciertos errores y ciertos aciertos, dándole
a sus películas por venir un gran impulso para lo que serían las animaciones
venideras. Puntaje: 10/10
GUION: Para estas
alturas, algunos deberán de estar pensando: ¿Acaso son estas reseñas una gran
forma de adulación al trabajo de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli en cuanto
podríamos referirnos a sus películas animadas? La verdad es: Sí y no. Sí,
porque muchas, sino todas, las películas de Studio Ghibli, dirigidas por Hayao
Miyazaki son una obra maestra en temas de la trama, música, animación y
cinematografía. Pero, no, porque, dentro de la pila de películas de Studio
Ghibli dirigidas por Hayao Miyazaki, Porco
Rosso es la que menos me llamaba la atención (hasta que la vi).
Ciertamente, hay varias
películas de Studio Ghibli que no me llaman la atención en cuanto a su
animación o guion, dado que fueron creadas en años previos a El viaje de Chihiro. Pero, para darle
cierta justicia al Studio y a Miyazaki (según corresponda), está el beneficio
de la duda, del cual me agarro para decir que Miyazaki realiza buenas películas
y películas que, a diferencia de otras que ha hecho, no son de las mejores.
Sin embargo, Porco Rosso es un tipo de película que,
dentro del gran universo de Studio Ghibli y Hayao Miyazaki, aunque deja mucho
que desear, da justicia ante la premisa de un hombre-cerdo que vuela un
hidroavión, mientras es cazarrecompensas en el espacio marítimo italiano. Y el
guion es uno de los puntos que logra permitir dicha justicia.
Aunque a ratos se caiga
con los silencios para el ambiente, también nos atrae rápidamente cuando vuelve
el diálogo y los personajes entregan información sobre la trama, sus acciones,
sus pensamientos y sentimientos, etc.; sobre todo, con los pensamientos y
sentimientos, dado que hay grandes revelaciones y profundos sentimientos que
decirse. Los personajes que siguen a Porco como amigos o aliados le tienen
especial cariño y aunque lo reten por “supuestos pensamientos indebidos”, Porco
es un personaje tan inocente como honrado. Sin embargo, para los personajes que
rehúyen de él o lo antagonizan, aunque tienen cierto honor entre ellos y Porco,
también entienden que no siempre pueden ser los malos de la película, dando
así, momentos chistosos en que los más malos pueden, incluso, demostrar cierto
honor, respeto y sentido del espectáculo ante un personaje como Porco.
En resumen, el guion,
aunque aletargado y con grandes espacios de silencio entre un diálogo y otro,
mantiene un plan de concreción más lento y organizado, de forma tal en que,
aunque hayan momentos de largos silencios sin mucha explicación, tienen como
función explicar buena parte del paisaje y el escenario en el cual, nuestros
personajes se desenvuelven. Puntaje: 9/10
CINEMATOGRAFÍA: La
cinematografía de Porco Rosso está
más ambientada a los grandes escenarios y las grandes multitudes, además de
mantener una visión más enfocada a los movimientos de los aviones y cómo sus
conductores los manejan.
Se puede notar que cuando
hay una sola persona, el cuadro de enfoque se enfoca sólo en ese personaje en
cuestión: puede ser Gina cantando, Porco riendo, Fio hablando o Curtis
jactándose de lo que quiere lograr hacer o lo que ya ha hecho… De la misma
forma, se puede notar el enfoque cinematográfico cuando hay más de tres
personas en escena, como sucede con los piratas aéreos, que parece que no
pudieran estar solos en cámara: tienen que estar en grupo, sino todos en una
mesa, varios grupos de varios piratas, esparcidos en sus aviones.
De todas formas, la
cinematografía apunta más a ciertas personas de forma singular en pantalla y
otros personajes secundarios ya más participantes, se muestran en grupo. Como
remarqué anteriormente, la cinematografía en los puntos de vistas de los aviones,
suelen mostrar una acción y persecución distintiva, mostrando piruetas,
carreras entre un avión y otro, etc.
En resumen, la
cinematografía apunta a mostrar a ciertos personajes de forma en que están
completamente solos y a los personajes secundarios, se les muestra más en
grupo; en ambas categorías, la enfoque de la “cámara” apunta a las emociones
faciales de los personajes en escena, así como también, cuando hay escenas en
aviones, se muestran persecuciones, piruetas y múltiples acciones de acción y rapidez
en el aire. Puntaje: 9/10
En conclusión, Porco Rosso es una película que permite
el despegue para Studio Ghibli. Con esta película, bien tuvo ciertos aciertos,
también grandes falencias y aquello ha permitido (tanto al Studio como a Hayao
Miyazaki) que las próximas películas tengan un mayor detalle en cuanto a
animaciones, cinematografía, guion y detalles de la cultura japonesa, logrando
así, que sus películas venideras sean cada vez mejores y más exitosas, tanto en
términos culturales como de taquilla.
Para poder entender el mundo de Studio Ghibli y el universo
de Hayao Miyazaki, es necesario ver una de las primeras películas bajo su
dirección. Por tanto, Porco Rosso es DIGNA
DE VERSE.
--- ReViewer World Critic
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